miércoles 11 de febrero de 2009

Con un corazón artificial la vida es un musical


Para los corazones salvajes, para los corazones cansados de latir, para los pobres corazones infartados, he aquí la solución: un corazón artificial, orgánico para mayor compatibilidad y menores rechazos.

¿Su corazón está en riesgo? No lo piense más, en estos tiempos en los que el amor es un desastre cruelmente intermitente, nada más práctico y saludable que un corazón artificial. No deje pasar San Valentín sin adquirir uno. Ellos, tan salvajes, lo probaron, y volvió el amor para toda la vida:


Porque con un corazón artificial, la vida es un musical. Así que ya lo sabe, si quieren su happy end, corazones artificiales a tutti plen.

martes 27 de enero de 2009

Mujeres, lavadoras y anuncios electrodomésticos.


Coral estaba estudiando la representación de los géneros en la televisión. Un día le preguntó a su abuela qué invento había sido más importante para ella. Para su sorpresa –Coral esperaba que le dijera que la televisión- su abuela contestó que la lavadora.

La popularización de la lavadora automática se empieza a producir en Europa después de la segunda guerra mundial, pero en España no fue hasta bien entrados los años 60, con el desarrollo económico, cuando se empezaron a ver en las cocinas y en los patinillos patrios. ¡Cuánta ropa debió de lavar a mano la abuela para citar a la lavadora como el invento más importante en su vida!

Luego llegaron los chistes electrodomésticos y los anuncios de la tele. Los dos con el aroma machista de la época. Un chiste: ¿en qué se parece una mujer a una lavadora? en que le echas unos polvos y te lava la ropa. (Advertencia al lector: no tienen por qué reírse, la inclusión de este chascarrillo en el post atiende a un interés puramente socio-simbólico, es decir, ilustrativo de la imagen de la mujer vinculada al electrodoméstico). Aunque este chiste es posible que fuera posterior, lo que está claro es que no podía ser anterior a la invención de la lavadora.

Y ahora un poco de publicidad; vean, vean, cómo se representaban los roles sexuales en la televisión de los sesenta. ¡Qué contentas se ponen con sus cocinitas Corcho!, con su lavadora Invicta traída en helicóptero y su horno que se limpia solo, de la marca Edesa. Qué tranquilas se quedan con Cointra. Qué desafío al conformismo, con la superautomática zanussi. Miren, miren -ahora que se va, marginado por el gas ciudad- la llegada del butano a los campos más lejanos, allí donde no llega la corriente:

sábado 17 de enero de 2009

Yo es otro. Un rápido atardecer en la laguna artificial.

Es invierno y atardece en la laguna artificial. Apenas una charca formada por las últimas lluvias cubre el extremo del oeste. Por un momento celebro que la obra se haya quedado a medio hacer, que no hayan llenado la laguna de agua y aquello parezca un jardín zen de guijarros lavados. Ando sobre ese fondo, al rumor de las piedras pisadas, y me acerco al borde de la charca buscando una foto.

Heráclito y el curso del tiempo cambiando el mundo a cada instante, impidiendo que el mismo hombre se bañe dos veces en el mismo río; y sobre todo Borges y su cuento El Otro. Al reflejo del agua de aquella charca se asoma el cielo atardeciendo, los árboles, la estela de un avión y el recuerdo de un cuento de Borges. Es un charco insignificante pero si me agacho y disparo –en el instante decisivo, como pedía Cartier Bresson- puedo conseguir una imagen que haga temblar el misterio.

El Borges viejo, a la orillas del río Charles, en Cambrige, se encuentra a sí mismo 50 años antes a orillas del Ródano, en Ginebra, y no se reconoce. El juego del doble en este cuento de El Otro está pasado por el agua del río de Heráclito: el viejo poco tiene que ver con el joven, apenas comparten el nombre y el miedo de haberse encontrado. El sol se va rápidamente en la charca artificial. Lo último que le dice el Borges viejo a su joven alter ego es que se va quedar ciego “Verás el color amarillo y sombras y luces. No te preocupes. La ceguera gradual no es una cosa trágica. Es como un lento atardecer de verano.” Un lento atardecer de verano; ahora es invierno y el sol ha desaparecido en apenas unos minutos. Sigo haciendo fotos, pensando en invertir la imagen para crear confusión: que el cielo, los árboles y la estela del avión sean descubierto por las piedras del borde como una ilusión espejada. Consigo la imagen que encabeza este post y cuando trato de repetir el tiro de gracia, el disparo que remate la foto definitiva y atrape el misterio, un palo y un perro se cruzan enturbiando las aguas.Me río, qué remedio, al ver escapar el instante decisivo en la boca de ese perro. Me vuelvo a reír, porque reír es un mecanismo de defensa y ese perro es un bodeguero andaluz, idéntico a otra perra que -allá lejos, tiempo atrás- paseé por otros parques. La farsa de mi vida actualizando los clásicos: Heráclito y Borges reflejados en el río, y yo y una perra en una charca de una laguna artificial. En cualquier caso, como decía Rimbaud, “yo es otro”.

Estrambote: “… Santa Lucía, abogada de la vista. Concédenos Señora, mientras dure nuestro paso por este valle de lágrimas y mudanzas, el privilegio de seguir mirando.” (Palabras finales de Carmen Martín Gaite en Usos amorosos de la posguerra española).

miércoles 14 de enero de 2009

El teléfono comunica. Y un poema.


La revolución de los transportes y de las telecomunicaciones en el siglo XX relativizó las distancias entre los habitantes del planeta, hasta el punto de hacer posibles los amores telefónicos a distancia, una variable tan común hoy en día que cuesta pensar en el amor antes del invento de Graham Bell.

“Los drogadictos del progreso están dispuestos a pagar más por menos”, escribió Ivan Illich en su apuesta por una tecnología convivencial, un progreso que no fuera ni a pie ni en automóvil, sino en bicicleta. Según Illich, al franquear un determinado umbral, el progreso se vuelve contraproducente, se pasa de rosca. No hay más que fijarse en un atasco para darle la razón cuando decía que “el automóvil obstruye la circulación”. O pensar en el teléfono móvil, y su despliegue de ansiedades y controles varios, que tanto nos ha cambiado la vida, en tan poco tiempo.

En fin, el teléfono fijo tenía su encanto, pero ¿y el teléfono móvil? Supongo que no hay marcha atrás, el mundo es el que es y resulta improcedente preguntarse si los teléfonos ayudan o dificultan la comunicación. Si me preguntan a mí, contestaré con esa hermosa y equívoca frase en español, reversible como un guante, que no se sabe si dice lo que dice o lo contrario: el teléfono comunica.
Y ahora que ya no espero sus llamadas -que el amor es ya el recuerdo-, aquí el poema:

La llamada

Algún día el teléfono dejará de sonar
y tú seguirás hablando sola

Hay tanta locura escondida
en la raya de un pantalón,
en el fondo de los jarrones y las cajas
inútiles que decoran tu casa

Si vivieras aquí, si yo estuviera allí,
si la distancia fuera algo más
que un pretexto para llenar el aire
de palabras huecas

Llamar a las cosas por su nombre:
unos zapatos son unos zapatos,
un beso es un beso,
una resaca es una resaca,
una mujer es una mujer
y pagar por algo más de lo que vale
es buscarse la ruina

El mundo está lleno de hombres miserables
dispuestos a invertir en ti
sus últimas monedas

Yo siempre tuve, ya lo sabes, los bolsillos vacíos,
el pantalón arrugado y la nostalgia adelantada
del que sabe que está de paso

Los dos sabíamos algo, no mucho,
lo suficiente para no ser felices

Algún día escucharé tu nombre, sí,
y pensaré en aquella mujer que
no paraba de hablar por teléfono

Recordaré los zapatos, los besos,
la resaca interminable y la ruina,
las cajitas inútiles y los jarrones,
la distancia y mis bolsillos vacíos

También este poema
escrito mientras espero
junto al teléfono
tu llamada.

lunes 12 de enero de 2009

Philippe Petit bailando sobre el abismo

Con suerte, la película Man on Wire nos permite disfrutar en español de la publicación de alguno de los libros de Philippe Petit. Me explico, Philippe es el hombre de la foto, el funámbulo que entre otras proezas, hermosas y delictivas, cruzó en el verano del 74 la distancia que separaba las Torres Gemelas. Los lectores de Paul Auster, al menos los de sus Experimentos con la verdad, habrán podido imaginar la figura menuda de Petit recortada contra el cielo en el prólogo que le escribió a su Traité de funambulisme, traducido al inglés como On the high wire. No sé ustedes pero a mí me intriga lo que pueda decir el más famoso equilibrista del mundo, lo que pueda decir él mismo sin intermediación cinematográfica, sin esos subrayados musicales subyugantes que salen en este tráiler y que afean con frenesí de videoclip la limpia estampa del equilibrista sobre el vacío:



La figura del funámbulo ha sido tan saqueada por poetas y artistas varios que ya es hora de que sean ellos los que hablen en su nombre. Yo mismo para la elaboración de la portada de mi último disco le llevé a Miki Leal un montón de fotografías de funámbulos en la cuerda floja; aunque luego la cuerda quedó disfrazada de tapia, el espíritu del alambre, de jugarse la vida por un gesto hermoso de desafío a la muerte, se refleja, con su poquito de ironía, en el cuadro. Pueden juzgar con sus propios ojos a la derecha de estas líneas (debajo del listado de etiquetas).

Un arte absolutamente inútil

Como dice Paul Auster, “la función del equilibrista es crear una sensación de libertad infinita. Malabarista, bailarín, acróbata, interpreta en el cielo los actos que otros hombres se contentarían con realizar en el suelo. La intención es al mismo tiempo forzada y perfectamente natural y, en el fondo, su encanto reside en su absoluta inutilidad. Tengo la impresión de que ningún arte enfatiza con semejante claridad el profundo impulso estético que tenemos todos. Cada vez que vemos a un hombre caminar sobre una cuerda, una parte de nosotros está allí arriba con él. A diferencia de los espectáculos de otras artes, la del equilibrismo es directa, simple, no necesita mediadores y no requiere ninguna explicación. El arte es el propio acto, su más pura configuración. Y si encontramos alguna belleza en él, es por el placer que experimentamos al contemplarlo.”
La imagen del funámbulo suspendido entre las Torres Gemelas es el reverso mágico y vital del atentado del 11-S. La portada del New Yorker en el quinto aniversario de la caída de las Twin Tower así lo atestigua: arriba la portada del funámbulo en el vacío y, bajo estas líneas, el reverso de la portada con el vacío dejado por Mohamed Atta y sus secuaces. The New Yorker siempre tan insobornablemente agudo.
Horror Vacui: la cuerda floja

Ah, el vacío. El funámbulo es en sí mismo una metáfora de la suerte del hombre, o por ser más precisos, la conjura de esa suerte, del destino de habérnosla con la nada. El equilibrista si no quiere caer debe estar concentrado en la tarea, no perder de vista la cuerda ni dejarse llevar por distracciones matadoras. Si, ansiosos de seguridad, el miedo a la libertad nos hace decorar nuestro vacío con barroca pasión, el funámbulo señala en la dirección contraria: acepta el vacío como es y eso le permite cruzarlo. La libertad y la creación necesitan del vacío, del espacio abierto para desplegar su baile. Y ese es el desafío de la vida, aceptar la nada para poder hacer algo; bailando. Como decía el Tao Te King: “en el ser centramos nuestra atención pero del no ser depende su utilidad”. El arte del equilibrismo muestra su utilidad en su inutilidad. Y por no aburrirles con más paradojas, me despido con unas palabras del gran Philippe, un hombre que humildemente se apellida Petit: “Mira cada día como un verdadero desafío y entonces vivirás la vida en la cuerda floja”.
Estrambote: “En ningún momento del acto pensé que pudiera caerse. El riesgo, el temor a la muerte, la catástrofe no formaban parte del espectáculo. Philippe había asumido total responsabilidad por su propia vida y yo sentía que nada podría alterar esa resolución. El equilibrismo no es un arte mortal, sino un arte vital, de una vida vivida con plenitud; lo que equivale a decir que la vida no se esconde de la muerte, sino que la mira directamente a los ojos. Cada vez que Philippe se sube a una cuerda, toma posesión de esa vida y la vive en toda su regocijante inmediatez, en toda su dicha. Ojalá viva hasta los cien años.” (Paul Auster, “En la cuerda floja” 1982, Experimentos con la verdad.)

Y si quieren más, la video-noticia en El País, pulsando aquí.

lunes 29 de diciembre de 2008

La espirulina, el piropo y mi señora. Confusiones contemporáneas.


Ivone acaba de llegar de Cuba con una beca posdoctoral para investigar las aplicaciones de la espirulina; un alga para mí y para el común de los mortales desconocida, pero a la que ella ha consagrado años de estudio farmacéutico.

Como soy de letras y amante de las perspectivas panorámicas siempre me llama la atención la hiperespecialización científica. En mi suprema ignorancia digo espirulina y achino los ojos como intentado ver más allá: un fondo marino de vivos colores, un remedio natural y milagroso para evitar el envejecimiento de las células, una nueva droga portadora de la felicidad y sin efectos secundarios… En fin, relleno mis lagunas con paletadas de imaginación psicodélica mientras pienso que este fin de año, no voy a necesitar ni un buche de champán ni una calada de porro: me bastará con una pequeña dosis de espirulina para empezar una nueva vida, más feliz, más joven y más colorida. Se nos murió Albert Hoffman pero aquí está Ivone y su espirulina.

La espirulina no todo lo ilumina

La llamo por teléfono y, como era de esperar, mi imaginación ha volado demasiado lejos. Por no perder el rigor académico, tratándose de algo científico, le pregunto por el título exacto de su tesis doctoral: “Desarrollo de una línea cosmética para la protección solar con estracto de espirulina platensis cubana”. Pero Ivone, me aclara, está aquí, en Sevilla, para introducir la espirulina en forma sólida como suplemento vitamínico. Me explica que además de las aplicaciones cosméticas, la espirulina –una microalga similar a los sargazos que llegan hasta la orilla de la playa- es rica en proteínas, minerales, vitaminas, aminoácidos esenciales, ácidos grasos poli-insaturados, etcétera. Su misión es convertir el alga en comprimidos: pirulas de espirulina, pero sin vuelo psicotrópico. La realidad siempre a pie de tierra.

Olvido, decepcionado, el alga, y le pregunto por qué su nombre se escribe con una sola ene y no dos. Su padre le inscribió mal en el registro. En Cuba los nombres no están limitados por el santoral ni tampoco por el buen gusto, recuerdo que en Guantánamo, desde donde se ven aterrizar los aviones en la base naval estadounidense, algunos niños atienden al nombre de Usnavy.

Ivone acaba de llegar hace diez días y lo primero que tuvo que hacer al bajar del avión fue comprarse unas botas, ya que las chanclas playeras que tenía no sirven para el invierno. Luego se compró un chaquetón y, aun así, no ha podido evitar caer enferma de gripe.

Piropos a mansalva
Acostumbrada a vivir como cubana, rodeada de gente, la vida en Sevilla en un piso compartido con una compañera con la que apenas se cruza, le parece de una soledad enorme. Más miga tiene su comentario de que aquí los hombres no piropean a las mujeres. Glup, trago saliva e intento explicarle que el feminismo nos tiene enseñado que piropear a la mujer es denigrarla a la condición de objeto, de un objeto bonito, pero objeto al fin y al cabo. Yo, por ejemplo, no es que crea en ese feminismo y, sin embargo, me cuido muy mucho de expresar mis impresiones fuera de un ámbito íntimo no vaya a ser que me pongan mala cara o me llamen directamente machista asqueroso. Ivone parece no entenderme y yo complico más el asunto añadiendo que el imperativo biológico que impulsa los juegos de seducción entre hombres y mujeres, desde la liberación feminista, ha tenido que adaptarse a reglas más complejas y a censuras difíciles de sortear. Ivone me contesta diciendo que a todas las mujeres les gusta que le digan cosas bonitas, y yo ya no sé cómo hacerle entender el entuerto de lo políticamente correcto sin parecer idiota. En fin, trato de explicarle, confusamente, la confusión del macho contemporáneo, su despistada blandenguería. Pensará que aquí estamos todos locos.

Me despido hablándole de un cortometraje protagonizado por un amigo, José Chaves, con el que, precisamente, viajé a Cuba en el año 96. Mi señora, dirigido por Juan Rivadeneira, es uno de los videos españoles más visto por internet, un auténtico suceso mediático que, entre otras cosas, debe su éxito a su incorrección y a su inmoderada falta de respeto hacia la profilaxis verbal impuesta por el feminismo. Una lectura atenta de Freud y de su libro El chiste y su relación con lo inconsciente, permitiría identificar los mecanismos de liberación que activa la risa en relación con lo reprimido. Sin embargo, para no alargarnos más, bastará con una cita de Cioran que ahuyente a las malhumoradas y represoras feministas: “la religión, al igual que las ideologías, que han heredado sus vicios, no son más que cruzadas contra el humor”. Ahora, diviértanse:

jueves 25 de diciembre de 2008

Curso de Andaluz. Arte y poderío al alcance de cualquiera.


Una amiga madrileña tuvo que interpretar un papel de andaluza en una obra de teatro. Como actriz concienzuda que es, buscaba entrenamiento cuando casualmente se cruzó conmigo. Yo que en Madrid destaco por mi acento andaluz y en Andalucía por mi deje madrileño, no quise darle la réplica, de lo cual, ahora y por otros motivos, me arrepiento.

De lo último que se da cuenta el pez es del agua, quiero decir, que yo no soy muy consciente de mi acento salvo en el espejo de los demás. Y el espejo de los demás inevitablemente está empañado de prejuicios. Cuando llegué a Madrid, hace 13 años, notaba que cuando hablaba la gente se reía. Supongo que no se trataba sólo del carácter diferencial de mi acento; desde hace al menos setenta años, en España, el reparto de estereotipos regionales hace recaer en el andaluz el papel de gracioso. Durante el franquismo lo andaluz se tomó como representación de la quintaesencia española, el lema de “pobretes pero alegretes” se encarnaba perfectamente en el tópico del andaluz siempre dispuesto al fandangueo y el chascarrillo.

El andalucismo hunde sus raíces en la fascinación por el folclore y la lírica tradicional que sintieron Lorca y Alberti y otros poetas de la generación del 27, pero su vuelta de tuerca y vulgarización la alcanza, sin duda, en los años cuarenta donde lo auténticamente español se nutre de ese sustrato de mujeres morenas, vino y faralaes. Cientos de canciones vienen a glosar la peculiaridad española que no es más que la gracia y el duende de lo andaluz. Es la época de la autarquía, no se olviden, y como nadie quiere tratar con un régimen fascista, las autoridades locales jalean un continuo “ellos se lo pierden” y un “como España no hay ná” que un poco más tarde, con la llegada de los turistas, cristalizará en el lema "Spain is diferent". Es un mecanismo de defensa, la historia del pobre loco que reacciona ante su marginación creyéndose nada menos que Napoleón Bonaparte. Pues bien, el sombrero de Napoleón de la España franquista fue el andalucismo, “un arte que no se pue aguantá”.

Luego las cosas cambiaron relativamente, la copla perdió protagonismo, pero un andaluz siguió siendo un andaluz en el imaginario español, esto es, alguien poco amigo del trabajo, aficionado a la fiesta, buen contador de chistes, etcétera. Lo andaluz pasó de definir la peculiaridad española a cargarse, ahora que somos europeos, de una simbología étnica; una suerte de atavismo folclórico. Un andaluz ahora no es más que un español asilvestrado.

Me acuerdo de una amante madrileña a la que sus amigos, igualmente madrileños, al enterarse de sus escarceos conmigo la llamaban “killa”. “La killa”, qué guapa era y qué bien pronunciaba las eses... En cualquier caso, lo que más me molesta no es que de Despeñaperros para arriba la gente automáticamente se sonría al escuchar hablar con acento andaluz, sino precisamente los andaluces que abrazan amorosa y acríticamente el estereotipo del gracioso. Como si los catalanes se enorgullecieran y llevaran a gala ser tacaños.

En fin, esta entrada se me ha hecho larguísima. Solo quería presentar un curso de andaluz para compensar a mi amiga actriz por mi negativa de entonces, por si alguna vez le sale otro papelito de andaluza en una obra, para que pueda practicar sin necesidad de nadie que le de la réplica. Con todos ustedes, el Follow Me andaluz, más concretamente andaluz jerezano. En este curso además de aprender a manejarse con poderío dialectal se enseña cómo reírse del propio estereotipo sin dejar de ser gracioso.

martes 16 de diciembre de 2008

En tiempos precarios El Corte Sobra.Pero una madre sigue siendo una madre.


No todo se hunde en tiempo de crisis. La lotería, por ejemplo, incrementa sus ventas. El viejo reclamo de Usted puede ser millonario comprando este cupón, reluce con más fuerza en la adversidad que en tiempos de bonanza económica. Mira que si nos toca…

En un sentido más práctico y menos milagroso, el mercadillo de vendedores ambulantes, aquí llamado con aires parisinos “el piojillo”, hace su agosto en tiempos de crisis. A los compradores habituales se suman nuevos consumidores que ya no tienen para el prêt-à-porter de la temporada; los chamarileros y gitanos que despachan el género no dan abasto. Mi madre, decidida a que no pase más frío, me trae de regalo -estos son los reyes, me dice- una bata de cuadros verdes y dos skyjamas de forro polar, y unas pantuflas de andar por casa. Yo que siempre envidié la suerte del prejubilado, gracias al piojillo, podré al menos vestir como ellos. Y a un módico precio: los skyjamas a 5 euros cada uno, la bata y las pantuflas a 8.

Las pantuflas de cuadros me hacen mucha ilusión; Rafael Sánchez Ferlosio, lucía unas igualitas en una foto antológica que sacó El País hace unos años. La bata de cuadros me recuerda a un anuncio de Polil antipolillas; me la he puesto y enseguida me han entrado ganas de coleccionar sellos. Mi madre me cuenta que el vendedor, que iba vestido con una de sus batas, aseguraba que el tejido era nada menos que tela prepirenaica de los Alpes. Señora, tela prepirenaica de los Alpes. Aquí les dejo, para regalo de sus ojos, una foto de mi bata antipolillas:

Al ver de refilón la etiqueta de los skijamas he pensado que procedían del mismísimo Corte Inglés; ya me extrañaba a mí que fueran tan baratos, los han robado en El Corte Inglés, estuve a punto de decirle a mi madre cuando, fijándome mejor, descubrí un irónico juego de palabras en la etiqueta: El Corte Sobra.

Un amigo andaba preguntando a otras amigas por las cinco mejores y las cinco peores cosas de este año que termina. Ellas, dejándose retratar con sus churumbeles, enumeraban sus preferencias con una soltura que me llena de admiración. Hasta esta mañana que se apareció mi madre con mis regalos de reyes, hubiera sido incapaz de soltar prenda. Pero ahora sí estoy preparado para marcar tendencia en estos tiempos de crisis y temporales diversos, tomen nota: las cinco mejores cosas de este año que termina son mi bata y mis dos skijamas de tela prepirenaica de los Alpes, mis babuchas de cuadros y, cómo olvidarla, mi madre. En estos tiempos precarios el corte sobra pero una madre sigue siendo una madre. En la foto de arriba la pueden contemplar conmigo y en la de abajo con mi hermana (en ese momento algo molesta por la salida de los primeros dientes).

viernes 5 de diciembre de 2008

Camarón por bulerías y por sevillanas.


Ayer, 5 de diciembre, el Camarón de la Isla habría cumplido 58 años. Como escribió Sabina en un poema que cantó Pasión Vega: cómo te extraño, motín de la razón soledad sonora… jondura en vena, cura de hierbabuena, galope inerte, patera hundida, viva la mala vida, muera la muerte.

Cura de hierbabuena:

En estas bulerías del 78 que les traigo, el Camarón de la Isla, que cantaba como los ángeles, se convierte en guardián de los que cantamos mal, asistente de los menesterosos sin voz, médico -con sus curas de hierbabuena- y compadre de los cantantes afónicos que lloran por no poder cantar:Sentado en un río y en un viejo tronco, mi compare quería cantar pero estaba ronco. Lloraba de pena, lloraba de pena, y en mis manos le di de beber agüita del río con hojas de menta.

Las bulerías van precedidas de un joven Camarón defendiéndose en el 73 de los ataques de los puristas. Y eso que todavía faltaban unos años para la Leyenda del tiempo. Disfruten del video y no pasen por alto lo bien que le quedaba la melena a Paco de Lucía:



...Mala suerte es la mía y haber tropezao contigo. Lo agustito que yo vivía, tu cariño es mi castigo.

Pa qué me llamas prima, ay, pa qué me llamas

Tantas veces las canté, y tan mal. La última vez esta mañana, mirando con hondura una llamada perdida en el móvil. Pa que me llamas prima, ay, pa qué me llamas...

Yo sé que las sevillanas están mal vistas, que los puristas las han condenado con desprecio a vagar, como hijas bastardas, lejos de la casa sacrosanta del flamenco. Como siempre que se habla en nombre de la pureza, es una confusión que despista el juicio y el talento. Una vez más el Camarón, ajeno a las alambradas y a las tonterías de los defensores de la esencia, alcanza lo sublime con estas sevillanas gitanas para la película de Carlos Saura. Es de sus últimas apariciones, unos meses después, el 2 de julio del 92, moría a los 41 años.



Es comprensible que ante el boom comercial que vivió el género en los ochenta, se reaccionara desde el flamenco con altanería. Igual que hoy a la gente le da por hacer pilates, entonces una fiebre recorrió el país y España entera se puso a bailar por sevillanas. Para cubrir la demanda hubo un exceso de oferta, de oferta mala mayormente, y el producto se depreció. En el año 92, cuando todo el mundo estaba harto, Juan Lebrón produjo la película de Sevillanas. Carlos Saura llevó adelante el encargo con altura, y Camarón y compañía dignificaron la imagen del género.

Años después le preguntaron a Saura por qué Camarón, un cantaor de flamenco, aceptó intervenir en Sevillanas. “Él pensaba- respondió sonriendo- que yo era el director de la película Los diez mandamientos, y eso de que se separaran las aguas le parecía muy bonito”. Por supuesto, nunca le dijeron a Camarón que estaba equivocado.

viernes 28 de noviembre de 2008

El Hombre delgado en el telediario (14-11-2005). Redoble de autobombo.


Fue divertido salir en el telediario. A día de hoy, tres años después, aunque me pese un poco quedar como un payaso, me alegro mucho de ver la exposición en la antigua galería Moriarty, con las obras de Miki Leal, Alberto García-Alix, Mireia Sentís, Miguel Moreno, Chechu Álava, Fede Guzmán, Nacho Luna, Raquel Manchado, Quico Rivas, J. R. Moreno, MP Rosado, Adam Jorquera y Herminio Molero.

Salir en el telediario hace que mucha gente te vea y que los antiguos compañeros de colegio te llamen, después de veinte años, para saber de ti. La familia se pone muy contenta y algún amigo hasta te pide dinero. El reportaje de la exposición y de la salida del libro-disco de El Hombre Delgado cerró, aquel lunes 14 de noviembre del 2005, las dos ediciones del telediario de la uno. Más tarde, en versión reducida, estuvo unos días como noticia cultural en el canal Euronews.

Como era un proyecto bastante atípico, y en el que participó mucha gente de manera voluntariosa, salir en la tele nos dejó con la sensación de haber marcado un gol. Por la escuadra. A Herminio Molero lo saludaban en su pueblo; Quico Rivas, con su tono de amable conspirador, me llamaba desde una cabina celebrando la infiltración; Borja Casani, que lo vio por la noche, me dijo que a Estopa, que tenían disco nuevo o algo así, los habían sacado solo unos segundos y que en cambio, el hombre delgado y compañía habían estado una barbaridad de tiempo. A mí se me hizo larguísimo también y me vi como si no fuera yo, pero sabiendo que era yo. Hay gente que mata por salir en el telediario, literalmente, y luego uno se ve como un muñeco. Aquí tienen dos minutos de exposición y performance:


En cualquier caso, estoy contento de haber salido diciendo lo que dije: No se rinda a la hipoteca, no se rinda al atasco, no se rinda a un trabajo miserable: aprenda a vivir del aire. Fue hace tres años, cuando la fiebre de la especulación hacía su agosto, ya saben, aquello de cómprate un piso por 30 millones y al año lo vendes por 40. Antes de la crisis estar promocionando la épica de la precariedad en el telediario tenía su aquel. La crisis para algunos lleva ya muchos años y cuando ha llegado a los telediarios es porque han empezado a perder los que antes ganaban a manos llenas. El otro día entre los poquísimos manifestantes que asistieron a la concentración del 15 de noviembre en la Puerta del Sol contra el Socialismo para Ricos, una chica llevaba una pancarta donde se podía leer: Ahora lo llaman crisis, y lo de antes ¿qué era? En fin, desbarro como siempre.

¿Come o no come?

El periodista que hizo el reportaje fue J. Benito Fernández, el autor de la biografía de Haro Ibars: los pasos del caído y de El contorno del abismo. Vida y leyenda de Leopoldo María Panero, y el reportaje lo hizo bastante bien. A mí me encanta el momento en que la cámara apunta al Chupa-chups de mármol de Fede Guzmán, que estaba coronado por chupa-chups de mariguana que los visitantes podían coger, y la voz en off pregunta: ¿comerá el hombre delgado caramelitos de yerba? Luego encuadra la pintura de Adam Jorquera con mi estampa sombreando un plato lleno de mierda, y la voz entona un lastimoso: el hombre delgado está delgado porque tiene el plato vacío, no come.

En realidad, el personaje del hombre delgado no come por no prestarse al chantaje establecido: si el que no trabaja no come, el hombre delgado no come. Prefiere vivir del aire a morir de asco. La historia de la humanidad como decía Erich Fromm, se ha forjado bajo la amenaza del hambre, una psicología de la escasez que obedece la ley de que el que no trabaja no come. Por eso el hombre delgado no come, porque tal y como están las cosas la comida así ganada le sabe a mierda. Es un decir metafórico, no se lo tomen a mal, el hombre delgado es un personaje de ficción hecho, amablemente, para crear fricción. A mí me sirve para ordenar mis canciones, y para mostrar el mundo que me rodea.

Despedida y cierre

A los del telediario hay que agradecerles además que pusieran dos montajes y alternaran las 13 obras para que pudieran verse todas. Su buen hacer permite disfrutar tres años después la exposición al completo. Y reírse un poco del cantante. Aquí les dejo el video del telediario de la noche:


El episodio de comisariar aquella exposición la conté en el libro-disco que presentábamos, y el texto está en la web, en obras.

Otra cosa fue lo que pasó después, los desastres naturales y lo que sigue pasando.
Como dijo el venerable Chögyam Trungpa, hay que vivir la vida como un experimento.

martes 25 de noviembre de 2008

Vaya carrito que gastáis, eh? La Excepción adelanta al Canto del loco:



Parece que están en San Sebastián, el Langui y los suyos van escuchando nada menos que a Amaral. Unas palabras y al final se pican con el coche. Como no podía ser de otra manera gana La Excepción. Chachoooo.

Más goles

Están muy bien entrenados, es normal que adelanten, con el coche y con muchas otras cosas, al Canto del loco. Por algo son miembros del Besolla futbol club, un equipito mu mortal, deleitando al personal:



Aquí la letra:

EL BESOLLA FC

Son las 4 de la tarde, un sabadete en pleno Panben,
y yo recién comío, con el buche reventón
Y en la tripa un chorretón por el peazo plato de cocío que me he metío
El sol golpea en la cara, que tú le pegas dos caladas y tas quedao con la enjamada.
Yo tiro de camino pa la curva a buen pasejo ¡primejo! Hoy nos toca el partidejo.
Semos el Besolla un equipito muy mortal, deleitando al personal,
así nos verás jugar, haciéndole recordar nuestro nombre a to rival,
y aún nos queda ese compás como escudo por bordar.
Azúl celeste es, el equipaje que ves,
calidad indiscutible con la pelota en los pies,
si llevamos ya ocho años en esta liga haciendo daño, ¿y el palmarés?
pues va creciendo, ¿qué te crees?
Que ¿no me he presentao?, perdón, soy er delegao,
el que puede tropezar con la espina de un pescao.
Buenas tardes colegiado, aquí las fichas yo le entrego, buen partido, pite bien,
no la mangue, estese al juego.
Nos gastamos dinerales y se lo llevan muerto,
al jugar en esta liga mierda de ayuntamiento,
suscribirnos cada año nos supone un jornal,
pa que luego, desgracio, esté to el campo agrietao.
Comienza así el partido y el Langui distraído,
tan distraído que el tiempo ni he cojido,
Buba, el de alao, es el segundo delegao y cuando estamos de conciertos,
en el acta él a firmao, y ahora ¡arriba Besollita! se escucha en la banda,
la afición y su humareda que comparten bufanda, y anda síguela, qué bonito, házselo,
tira tú, tiraaaaaa .....

Huyyyy, si yo supiera cuántos huyyyyyy, habría en un partido, huyyyy,
no estaría nerviosico, alma en vilo, intranquilo, en un suspiro, con el huyyyy,
si yo supiera cuántos huyyyy, en el larguero pegarían, nerviosito, alma en vilo, intranquilo,
en un suspiro no estaría.

"Eh, uno se queda"... Si por evitar un golazo me dí un batacazo, tarascas de bullterrier,
¡me doy al espectáculo! Palomitones que hago y ¿quién se para un penalti?. Lejos de jugar
de 2 improvisao, al corte como Ricardo Rocha, no me tires una cacha, ¡que saco el hacha!.
Y aunque sea el último, cintura y picardía no me faltan, que ya llevamos cuatro faltas, que
lo resuelva mi elegancia , tendencia a no irme a un lao y aguantar el tirón, la suerte del
campeón con un theepeat se antoja de mi mito, ¡Besolla de Pan Bendito!
Grita la afición, brava y esclava, se preguntaba, ¿qué hará el Antón? Finalización a lo
Disneyworld, Laudrup, pase al hueco, glamour de club, pocos los elegidos, focos encendidos,
desaparecidos en los minutos decisivos, galácticos del rap si acaso, acoso de un rival, da y
ve, cambio de ritmo, tiro la pared, "Felucho que la engancha, recorta, a la media vuelta,
se revuelve, ¡pónmela de cara! ....

Estribillo

Madre, peazo control que se ha burlao el fiera,
con un pescuezo que dikela ande anduviera y que supieras ¡qué!
ha sido un jugón en el equipo que estuviera.
Y míralo cómo se lo hace por la banda el mostri,
lleva el diez a la espalda y costri o contracturia ¿eh?,
la que la dejao el contrario en la cinturia.
Yo llevo cientos de años intentando cocienciarme
de que futbolista primo en verdad no he podido ser¿te conformas con ver? ¡no!
¿con rematar? Bueno ¿lo haces en plancha? Depende del terreno,
cojo una pelota y te hago una bicicleta, si no pues de portero,
a mí el Rico me respeta, Porreta ¿qué dices?,
que me la sintonices, te las has hecho con boli y dices que son barices.
Anda salte ya del campo que empieza el segundo tiempo,
y hacernos con la victoria el Bessolla está dispuesto.
Y esto es asina y tú no lo cambias.
Da igual el patrocinio, el equipaje ó el chándal.
Mostramos un respeto hacia el rival, lo primero.
Y así quiero que acaben los encuentros, sin lesiones, espero.
Futboleros, sigamos haciendo un juego divertido,
tocamos en corto, manejemos el partido,
si estás malherido, colegui pide el cambio,
controles y caños se llevan un buen baño,
muy importante el control a la primera, barrera ajustada
el efecto es evidente, y con temple, colocala, chútale, que entre un golito más, uno más.

ESTRIBILLO

Alirón, alirón el Besolla campeón.
Da igual vestir mayadra, puma ó decathlón.
Sentimos los colores más que un camaleón.
Pasando por La Mina, el Gallur ó Patacón.
Alirón, alirón el Besolla campéon.
Sus buscamos el desmarque y sus hacemos otro gol.

Goooooool ....

El niño en la burbuja, bajo los cielos africanos.


Uno de mis primeros recuerdos audiovisuales de África, y el primero de Miriam Makeba, fue el concierto de la gira de Graceland de Paul Simon. Conocí la música africana a través de este disco y repasé hasta romperla la cinta vhs con dicho concierto grabado de la tele. Cuando en el año 86 sale a la venta el disco con el que Simon se reinventa en clave africana yo tenía diez años. A su autor le costó ser declarado persona non grata por el Congreso Nacional Africano y por la ONU al haber roto el boicot impuesto a Sudáfrica, grabando con músicos de aquel país. El castigo no duró mucho, como dice la wikipedia:

“Finalmente ambas organizaciones comprendieron que el castigo al régimen del apartheid no debía suponer una penalidad añadida a su víctima, la población negra, y que Simon lo que había hecho era promocionar la cultura de color sudafricana y darle la oportunidad a no pocos de sus intérpretes de ser mundialmente conocidos y valorados, por lo que en enero de 1987 Paul dio una conferencia de prensa en Londres en la que pudo anunciar que dichas entidades lo habían borrado de tales listas negras.”

El concierto empieza como el disco, con la canción de The boy in the bubble. El niño en la burbuja, una sugerente y sentida descripción del momento que sigue a la explosión de una bomba alojada en el carrito de un bebé. Una denuncia dolida de la indiferencia con la que atendemos la desgracia ajena, como el que mira una constelación distante:




La primera estrofa y el estribillo -si mi tosca traducción no traiciona demasiado- dicen así:

Era un día lento y el sol golpeaba
a los soldados por el lado de la carretera,
hubo un destello de luz,
una rotura de cristales,
la bomba en el carrito del bebé,
retransmitían por la radio.
Estos son los días del milagro y pregunto:
Esta es la llamada de larga distancia,
La manera en que la cámara nos sigue a cámara lenta
la manera en que miramos todo,
la manera en que miramos una constelación distante,
esto es morirse en una esquina del cielo.
Estos son los días del milagro y pregunto
y no llores pequeño, no llores, no llores.

La canción sigue y hay una apelación al carácter mágico del arte, a poder pensar en el niño en una burbuja. Supongo, mi inglés es tan lamentable que es probable que me equivoque, que se trata de una burbuja protectora que lo salve de morir en la explosión.

El auténtico y consistente líder Robert Mugabe, años después.

El concierto fue en Zimbabue. Y lo que son las cosas, en el comienzo de la canción sale, después de un grupo de negritos bailando en lo alto de un muro, un cartel animando a seguir al auténtico y consistente líder R. G. Mugabe. Aunque desde que subió al poder y hasta finales de los 80 llegó a eliminar más de 20.000 opositores de la etnia Matabele, fue considerado mundialmente, hasta bien entrado los 90, un héroe de la emancipación negra por haber derrocado al régimen de Apartheid en Rodesia. En el 2000 perdió un referéndum para reformar la constitución y lleva desde entonces amañando las elecciones y reprimiendo a los seguidores de Morgan Tsvangirai, su contendiente, al que han llegado a propinar brutales palizas. En fin, el repetido arquetipo de héroe revolucionario convertido en dictador corrupto y cruel.

En el 87, que fue cuando se celebró el concierto de Paul Simon, Mugabe todavía gozaba de su aura mítica, entre otras cosas porque Zimbabwe, que así pasó a llamarse la antigua Rodesia, era el país vecino a Sudáfrica, que sólo años después consiguió liberarse del apartheid.

Olvidemos a Mugabe y que vuelva Mamá África.

Volvamos a escuchar a Miriam Makeba -20 años después de los videos que les puse ayer, 20 años antes de su muerte-, acompañando a Paul Simon en ese maravilloso concierto diurno. Bajo los cielos africanos, tan poco protectores:




Y hasta la próxima.

domingo 23 de noviembre de 2008

Mamá África, donde se juntan los océanos.


Paso la tarde del domingo en África. Sirve de puente Miriam Makeba, recientemente fallecida en Nápoles a consecuencia de un infarto, tras cantar en un concierto contra la Camorra, en solidaridad con Roberto Saviano.

La última canción que cantó fue la que le hizo famosa en el mundo entero, Pata pata. Es una canción que desde el título da buen rollo, esa alegría solar africana contenida en una capsula de tres minutos que estalla en los primeros acordes. Escuchen y vean en este video a Mamá Africa cantando el Pata pata, en el año 68 en Brasil. Admiren su voz, la voz de áfrica, y sientan la energía contagiosa de un grupo de grandes músicos (fíjense como toca el guitarrista brasileño). Para mí este es uno de los grandes momentos en la historia de la música, comparable a la mejor cantata de Bach. Y quien piense lo contrario tendrá que enfrentarse a la evidencia de millones de personas que han bailado, cantado, se han enamorado, etc.. al son del Pata pata. Así que nada, bailen, canten, enamórense, y digan adiós a Miriam Makeba:



Aquí pueden sentir el latido, la llamada del África lejana, la hipnosis del Kilimanjaro. Miren como se movía esa mujer, mitad pantera mitad leopardo; mírenle a los ojos y sientan el Black Power:



El miércoles pasado la familia arrojó al mar las cenizas de Miriam Makeba. Fue en Cape Point, Sudáfrica, donde se juntan los océanos Pacífico e Índico.

miércoles 19 de noviembre de 2008

¿Qué quieres ser de mayor? Woody Allen responde.

Un amigo habla del incesto y encabeza su blog con una foto de Woody Allen y Soon Yi. No estaría de más, para que la carambola incestuosa siguiera, recordar una entrevista en la que el cineasta habla de las ventajas de ser un criminal, de cómo de niño soñaba con ser un delincuente y de la familia como campo de ensayo. Estamos en 1970, en la televisión inglesa:

Fe de erratas. Quien no trabaja no hace el amor, remix.



La historia de un obrero en huelga que llega a su casa y su mujer en vez de tenerle preparada la comida le monta un numerito. El poco dinero que le da él (porque está más días de huelga que trabajando) no le alcanza, así que ella misma decide ponerse en huelga en contra de él, presionando donde más duele: en el amor. Quien no trabaja no hace el amor, le dice ella. Así que él se lanza a la calle a trabajar mientras todo el mundo está en huelga. Un piquete lo sorprende y le pega un puñetazo, lo que obliga al sufrido marido a encaminarse a pie hasta Urgencias. Sí, los tranvías también están en huelga. Al llegar al hospital, el médico también está en huelga. Nuestro hombre se pregunta con impaciencia y escándalo, qué juego es este, cómo va acabar este desmadre. El pobre no sabe que hacer: si no hace huelga los piquetes le pegan, y si la hace, su mujer le niega el amor.

La historia termina con el hombre pidiéndole al patrón que le dé el aumento, que “así vera que en su casa y en la de todos entra el amor”. Hace unos días escribí una entrada hagiográfica de Adriano Celentano que la cerraba entusiasmado con este tema. Decía que era una canción política que planteaba la solución de una huelga en que la patronal cediera y concediera el reclamado aumento de sueldo. Decía también que era una canción más socialdemócrata que revolucionaria, pues no trata de subvertir el orden establecido sino de acomodar la parte más sufrida, que los explotados no estén tan explotados. La revolución es el sueño de los desposeídos y la forma socialdemócrata de evitar levantamientos es darle algo para poseer, aunque sea una hipoteca, o como en este caso, un aumento.

Montalbán me salva de la ignorancia

Contrastando mi perezoso análisis del otro día con el implacable de Manuel Vázquez Montalbán en su Cancionero general del franquismo, había pasado por alto el papel denigrante que se reserva a la mujer, de “cinturón de castidad al servicio de la patronal”; y el papel decisivo y violento que se atribuye a los piquetes en la huelga. Dos tópicos peligrosísimos se me habían colado. Sencillamente, embelesado por la música que distrae el intelecto, no me había enterado de nada.

Como soy de natural vanidoso y me jacto en público de escuchar atentamente las canciones, le he dado muchas vueltas a este despiste. He traducido la letra del italiano y he descubierto que en la versión española que maneja Montalbán el final está cambiado. Ya se sabe que en España, por aquella época, las canciones volcadas de otros idiomas llevaban impresa la marca de la censura. Así, donde debería decir:

¡No sé que hacer! Si no hago huelga me golpean
Si la hago mi mujer dice:
“Quien no trabaja no hace el amor”.
Dame el aumento señor patrón
Así verá que en su casa
Y en la de todos, entra el amor.

Donde debería decir eso, se dijo, en la versión española que utiliza Montalbán:

Si la huelga no es la solución
Su mujer tendrá razón si dice:
Quien no trabaja
No tiene amor
Hay que arreglarlo
Con el patrón.

Pero esta curiosidad, esta pérdida de filo en la traducción-traición, no le quita la razón a Montalbán, el cual, en su impagable prólogo del año 72 al Cancionero general del franquismo, analiza esta canción en los siguientes términos:

“El cinturón de castidad al servicio de lo patronal o el voto de la mujer a las derechas nunca ha tenido mejor traducción expresiva que esta canción de Celentano, Chi non lavora non fa l´amore, que provocó fuertes protestas en el seno del movimiento obrero italiano y que fue ignorantemente digerida por el público español. Vemos como la canción no es sólo un medio de conformación lento y seguro de una sentimentalidad y de un catálogo de verdades emocionales, sino que en ocasiones puede ser un directísimo medio de propaganda bajo la coartada de la banalidad.”

Pues eso, bajo la coartada de la banalidad nos inoculan ideas represivas. Sin que nos demos cuenta.

Ahora sí, enfrentemos el peligro de intoxicación ideológica

Expongámonos a la contaminación, esta vez no con Celentano sino con su mujer Claudia Mori, en un vídeo de 1970, en el Festival de San Remo. Un espectador, antes de que empiece el canto, le grita ¡Claudia sei pavorossa! Y realmente el contoneo que sigue lo atestigua: Claudia se balancea, con los brazos en jarra y moviendo el caderamen, vanagloriándose de su pavorosso poderío, de su seductor chantaje: quien no trabaja no hace el amor:



Mujeres así levantan un país.


(La foto es de Manuel Vázquez Montalbán,en 1943. Con cuatro años y ya tan estudioso).