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miércoles, 11 de febrero de 2009

Con un corazón artificial la vida es un musical


Para los corazones salvajes, para los corazones cansados de latir, para los pobres corazones infartados, he aquí la solución: un corazón artificial, orgánico para mayor compatibilidad y menores rechazos.

¿Su corazón está en riesgo? No lo piense más, en estos tiempos en los que el amor es un desastre cruelmente intermitente, nada más práctico y saludable que un corazón artificial. No deje pasar San Valentín sin adquirir uno. Ellos, tan salvajes, lo probaron, y volvió el amor para toda la vida:


Porque con un corazón artificial, la vida es un musical. Así que ya lo sabe, si quieren su happy end, corazones artificiales a tutti plen.

martes, 27 de enero de 2009

Mujeres, lavadoras y anuncios electrodomésticos.


Coral estaba estudiando la representación de los géneros en la televisión. Un día le preguntó a su abuela qué invento había sido más importante para ella. Para su sorpresa –Coral esperaba que le dijera que la televisión- su abuela contestó que la lavadora.

La popularización de la lavadora automática se empieza a producir en Europa después de la segunda guerra mundial, pero en España no fue hasta bien entrados los años 60, con el desarrollo económico, cuando se empezaron a ver en las cocinas y en los patinillos patrios. ¡Cuánta ropa debió de lavar a mano la abuela para citar a la lavadora como el invento más importante en su vida!

Luego llegaron los chistes electrodomésticos y los anuncios de la tele. Los dos con el aroma machista de la época. Un chiste: ¿en qué se parece una mujer a una lavadora? en que le echas unos polvos y te lava la ropa. (Advertencia al lector: no tienen por qué reírse, la inclusión de este chascarrillo en el post atiende a un interés puramente socio-simbólico, es decir, ilustrativo de la imagen de la mujer vinculada al electrodoméstico). Aunque este chiste es posible que fuera posterior, lo que está claro es que no podía ser anterior a la invención de la lavadora.

Y ahora un poco de publicidad; vean, vean, cómo se representaban los roles sexuales en la televisión de los sesenta. ¡Qué contentas se ponen con sus cocinitas Corcho!, con su lavadora Invicta traída en helicóptero y su horno que se limpia solo, de la marca Edesa. Qué tranquilas se quedan con Cointra. Qué desafío al conformismo, con la superautomática zanussi. Miren, miren -ahora que se va, marginado por el gas ciudad- la llegada del butano a los campos más lejanos, allí donde no llega la corriente: