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domingo, 24 de abril de 2011

Cómo se hace una canción. Este jueves Christina Rosenvinge, Julio de la Rosa, Le Voyeur Méndez y un servidor tratarán de desvelar el misterio.


Estimados amigos, queridas amigas: tengo el placer de invitaros al acto de presentación del taller de Escritura de Canciones.Será una clase abierta donde se tratará de responder a la pregunta de cómo se hace una canción. Para este fin contaré con la ayuda de Christina Rosenvinge, Julio de la Rosa y Miguel Marcos, que compartirán con el público su experiencia de años componiendo canciones.

Será este jueves 28 de abril, a las 20 horas, en el Hotel Kafka (Hortaleza, 104, Madrid).



El taller de Escritura de Canciones que presentamos con la clase abierta de este jueves, se realizará del 7 de mayo al 25 de junio, los sábados de 11 a 2 de la tarde. La finalidad del curso es la composición por parte del alumno de una canción. Mediante clases teóricas que se centrarán en el análisis de canciones en español y la realización de ejercicios prácticos, sentaremos las bases para la creación de canciones propias. No son necesarios conocimientos musicales, trabajaremos principalmente sobre las letras, sin descuidar su imbricación con la música.

El estudio de la métrica, del estilo, del tono literario y de la tonalidad musical, del sentido, de la interpretación y del contexto a través de los ejemplos que analizaremos, proporcionará al alumno herramientas técnicas y expresivas para crear su canción.

Este acercamiento teórico se apoyará también con nociones básicas de Etnomusicología referidas a la canción de consumo. Se trata de aprender a escuchar desde una perspectiva crítica, atendiendo tanto a la estrategia puramente creativa como a los usos y funciones que cumplen en nuestra vida las canciones, con el objetivo de intentar componerlas yendo más allá de los clichés.

El curso terminará con la grabación de la canción compuesta por el estudiante. Una grabación sencilla, la voz acompañada por un instrumento, que permita la objetivación de la canción, es decir, la posibilidad de que el estudiante pueda escuchar desde fuera el tema que ha compuesto y ser de esta forma más consciente de su labor creativa. Para esta grabación contaremos con la asistencia de Miguel Marcos, músico, productor y profesor de Armonía en el Hotel Kafka.

A lo largo del curso recibiremos tres visitas de cantantes-compositores: Christina Rosenvinge, Julio de la Rosa y Miguel Marcos (Le Voyeur Méndez) responderán a nuestras preguntas y nos explicarán cómo se hace una canción, a partir de un par de temas de su repertorio que interpretarán para la clase.


El Taller de Escritura de Canciones se impartirá:
Los sábados de 11:00 a 14:00 horas.
Desde el 7 de mayo al 25 de junio.
En el Hotel Kafka, C/ Hortaleza, 104 (antigua editorial de Pérez Galdós), Madrid.


Para más información sobre el curso pincha aquí.

Christina Rosenvinge, Julio de la Rosa y Le Voyeur Méndez.


Cuando conocí a Julio de la Rosa (Jerez, 1972), yo estaba grabando mi segundo disco en el estudio de su hermano Leo, en Jerez. A través de este me llegó una maqueta con cuatro o cinco temas del proyecto en solitario que estaba preparando tras la disolución de El Hombre Burbuja, el grupo que lideró entre 1995 y 2002. Escuché de manera obsesiva aquella maqueta, llena de arreglos luminosos producidos por el mismo Julio en su estudio casero. Cuando salió M.O.S.,el disco, la mitad de las canciones de la maqueta no estaban y la producción era sorprendentemente sobria: batería, guitarras electricas, bajo electrico, percusión y poco más. Lo que al principio me pareció raro, y hasta lamenté por el cariño que le había cogido a la maqueta, con el tiempo me pareció una muestra de insobornable talento artístico. En M.O.S. además está una de las mejores canciones de desamor que se han escrito en este pais en los últimos años, Braile (segunda parte) , con un estribillo lapidario: canción de amor en braile/ y a los ciegos suerte.
Como Julio de la Rosa ha grabado tres discos más, el último de los cuales La Herida Universal se publicó en el 2010. Ha participado también en el proyecto Fantasma#3 (Los amores ridículos, 2006) y ha grabado numerosas bandas sonoras para cine, teatro y televisión, entre las que destacan Siete vírgenes y After (Alberto Rodríguez) y Una palabra tuya (Ángeles González-Sinde). Como escritor ha publicado los libros Tanto rojo bajo los párpados y Diez años foca en un circo.

Pueden ver el video de Tan Amigos, de La Herida Universal, una canción que retrata bien los amores de baja intensidad de estos tiempos nebulosos, donde los amantes no hablan de amor y si lo hacen, aclaran enseguida que lo suyo en realidad es sólo una amistad, sin compromiso, sin riesgo, sin miedo, sin futuro y sin pensión.



Del mismo disco, Las camareras, una celebración de los amores fugaces, de los tropiezos a pie de barra buscando camarera con la que aterrizar, una defensa con un punto de ironía del caracter del enamoradizo impenitente. En realidad -el protagonista entra en escena con heridas aún abiertas de un amor que me hizo mal- la canción más que una celebración de los amores frívolos, la escucho como un monólogo del malherido rumiando mentalmente una salida del laberinto pasional que aún lo hiere,ensayando a su vez una posible conversación con el amor que fue, una conversación de esas clásicas de ruptura, llena de detalles lacerantes, en este caso encarnados en camareras que uno imagina voluptuosas.



A Christina Rosenvinge la conocí hace unos cuatro años y poco tiempo después compartimos un viaje con los señores moriarty y otros amigos a la 57 Bienal de Venecia. La artista Sophie Calle había reunido en el proyecto que presentaba en el pabellón francés a 107 mujeres leyendo una carta de ruptura que un tal G. le había mandado para dar por terminada la relación amorosa que mantenía con Sophie. De esta obra ya me ocupé, en un post pasado.

En fin, Christina era una de esas 107 mujeres; en la foto Sophie la retrató en el bar del teatro Odeón parisino y en el video la grabó cantando una versión de la mencionada carta, en aquel patio de butacas de terciopelo rojo.
Christina entonces estaba componiendo canciones para su vuelta discográfica en español, después de una trilogía en inglés en la que contó con el apoyo de los músicos de Sonic Youth. Antes de Tu labio superior, el disco en solitario, sacó un Ep de siete canciones con Nacho Vegas. Un verano fatal, se llamó la criatura, de la que os dejo una nana, No lloro por tí, donde la nostalgia del paraiso (complejo de Edipo, lo llamó Freud)se conjuga con un sentimiento de ruptura en el susurro de una justificación por las lágrimas caídas que querrían ser por otra cosa, por ti desde luego, no:



Pocos cantantes pueden presumir tras 15 discos grabados de vivir su mejor momento artístico. De hecho, no creo que haya alguien como Christina en el panorama nacional, con una trayectoria que arranca con éxito de masas en los ochenta, continúa en los noventa en solitario, en el 2001 da un giro neoyorkino en tres discos, para en su última etapa volver al español con dos discos (además de aquel Verano fatal), Tu labio superior (2009) y La joven Dolores (2011) y ganarse la aceptación de crítica y público en España y Sudamérica.

De Tu labio superior, os dejo La distancia adecuada:



De La joven Dolores, Mi vida bajo el agua:



A Miguel Marcos, le conocí cuando propuse este curso de escritura de canciones en el Hotel Kafka, donde él da clases de armonía, composición y arreglos. Acaba de sacar su proyecto Le Voyeur Méndez, de la estirpe de un Tom Waits o de un Vinicio Capossela. Vestido de su personaje se le puede ver los domingos finales de cada mes en la sala Taboo, acompañado por otros músicos en un espectáculo loco y enérgico. Es joven pero ha hecho muchas cosas y ha tocado con mucha gente, un tipo activo donde los haya que se encargará de grabar las canciones de los estudiantes que asistan al curso. Aquí les dejo, El infierno, single promocional de su proyecto erótico-místico-bizarro-y-ambulante:

El Infierno

Ellos tres estarán este jueves 28 conmigo, a las ocho de la tarde, presentando el curso de escritura de canciones en el Hotel Kafka. Os esperamos, sois todos bienvenidos.

sábado, 16 de abril de 2011

Gran disputa: el Madrid y el Barça contra El Estado Mental



El miércoles 27 es la noche de los libros y la tarde de la Champions. A un lado de la Castellana el Bernabeu y al otro, en Comandante Zorita, 48, Ivorypress, la galería y librería de arte donde Antonio Rodríguez de las Heras, Borja Casani, Amador Fernández-Savater y un servidor tendrán una conversación sobre la revista El Estado Mental. El título del encuentro es “el futuro es curvo”, una frase sacada de la entrevista que le hicimos a Rodríguez de las Heras.

El azar que ha propiciado la coincidencia puede verse como un infortunio: contando con que no a todo el mundo le gusta el futbol, ¿qué despistado de esa minoría silenciosa se acercará a las ocho de la tarde, tres cuartos de hora antes de que comience el partido, por las ruidosas y masificadas inmediaciones del campo, para oír una conversación sobre una revista cultural?

La disputa futbolera no ha hecho más que subrayar el carácter pirotécnico de estos macroeventos culturales de noches en blanco con las que las autoridades gobernantes parecen agotar su estrategia cultural. Lejos de la imagen del hombre sabio en la soledad sonora de sus lecturas, la noche de los libros configura un ruidoso rebaño de turistas ramoneando por los prestigiosos predios de la cultura, o mejor dicho de su simulacro espectacular. De ese ocio gregario poco se puede esperar, más allá del dolor de pies y algún momento de distracción. Hay por supuesto muchas cosas interesantes, pero su carácter industrial, de fabricación a gran escala, desvirtúa inevitablemente la propuesta, convirtiendo en previsible el producto que se ofrece. Lo digo yo, que he participado ya en tres de estas noches insomnes, feliz de me llamaran y que me pagaran – ¡El Hombre Delgado se vende barato!-, y que, sin embargo, siempre he pensado que la política cultural tendría que ir en sentido contrario a estos macrobotellones culturales. Como predicaba Friedrich Schumacher, lo pequeño es hermoso, un axioma que deberían tatuarse en la frente esos políticos de gustos faraónicos que gobiernan esta ciudad.

Y claro, puestos a competir en muchedumbres, el futbol en general -y un Madrid-Barça en particular- gana por goleada. No se podía saber con antelación (el futuro es curvo) pero cuando se supo la coincidencia, en la misma presentación de la Noche de los Libros, la presidenta Aguirre, con su natural gracejo, propuso posponer la cita al día siguiente; la cita de los libros, se entiende. Al final, como un pulso de antemano perdido –la maquinaria puesta en marcha no puede parar-, se mantiene la fecha del miércoles 27. Y a mí, de pronto, me parece que la cosa tiene más sentido, que la tarde en Ivorypress se presenta imprevisible y mucho más interesante de lo que pintaba en un principio, cuando nada se sabía del partido.

La obra que encabeza estos párrafos, En juego, de Eugenio Ampudia, aunque está realizada en el 2006 viene como anillo al dedo para ilustrar este post. Noten hasta que punto el encaje resulta sorprendentemente ajustado, fíjense en el increíble parecido del libro pateado con nuestra revista, El Estado Mental: las hechuras, el lomo negro y hasta el rosa del título de la portada parece ser el mismo…



P.D.: y lo dicho, si alguien se quiere pasar el miércoles 27 por Ivorypress, allí estaremos, a las ocho en punto de la tarde.

jueves, 7 de abril de 2011

Antonio Rodríguez de las Heras en el Boomeran(g)


Acaban de publicar en El Boomeran(g) la entrevista que le hice a Antonio Rodríguez de las Heras, catedrático de Historia Contemporánea de la Carlos 3 al que tuve la suerte de tener como profesor en el doctorado. El curso se llamaba Humanismo y Nuevas Tecnologías y el hilo conductor era la evolución del libro, de las tabletas de arcilla al soporte digital. Antonio había sido el decano de mi facultad de Humanidades, un cargo que llevó con elegancia y buen hacer, incluso en situaciones incómodas como cuando lo convocábamos desde la asamblea de estudiantes para exigirle reformas urgentes. Ya saben, la juventud siempre con prisas.

Años después de licenciarme me metí en el Doctorado de Humanidades y, de rebote, acabé en su curso. Antonio hablaba del libro como una máquina de memoria exenta, del hombre de hoy como el hombre protético, de internet como una prótesis que amplifica el cerebro humano, de las nuevas tecnologías como palanca de Arquímedes con las que cambiar y mover el mundo, de recuperar el viejo arte de la memoria y su organización espacial de la información, del hipertexto como papirola… Yo no daba crédito, un historiador capaz de aunar en un discurso el humanismo y la cibernética con un lenguaje claro y poético, lleno de metáforas ajustadas a una construcción intelectual con la que ordenaba el mundo presente y el porvenir. Para Antonio el Humanismo consiste en centrar al hombre en sus medios, un objetivo que puede resultar extraño desde una visión cultural más tradicional y suspicaz con todo lo que suene tecnológico, pero, si dejamos a un lado nuestros prejuicios contra las máquinas y nuestros apegos fetichistas, nada resulta más natural que la preocupación por el ser humano pase por los medios que lo hacen, precisamente, ser lo que es. El humano, ese ser híbrido continuamente transformado por los artefactos que crea.

Antonio lleva años de ventaja y reflexión sobre el tema, pues desde 1975 está estudiando las transformaciones socioculturales que producen las nuevas tecnologías. Su libro Navegar por la información (1990) fue un ensayo absolutamente pionero que introdujo en España, cuando aún no sabíamos ni lo que era el correo electrónico, una aguda reflexión sobre la revolución digital que todavía hoy sigue vigente. Es también autor de libros electrónicos en los que aprovecha las posibilidades hipertextuales y multimedia del nuevo soporte, como en su brillante y sorprendente ensayo, Los estilitas de la sociedad tecnológica. Los que estén interesados en El futuro del libro y el libro del futuro, no dejen de leer una conversación entre Antonio y Roger Chartier, donde se resume muy bien los pros y los contras del libro que viene, lo que se pierde y lo que se gana.

Cuando comenzamos la aventura de la revista El Estado Mental, en las conversaciones previas en las que hablábamos y hablábamos sobre este presente confuso y en crisis, a menudo me escuchaba repitiendo las ideas de Antonio. Fue al primero que entrevistamos para la revista. Lo citamos en la galería Moriarty, estaban Borja Casani, José Luis Gallero, Adam Jorquera e Iker Seisdedos. Yo me había vuelto a leer con placer sus e-textos y había preparado una batería de preguntas con el objetivo de que quedaran resumidas las ideas de Antonio que tanto me habían servido, a mí y a muchos de sus alumnos, para entender los desafíos de esta sociedad tecnológica. Dos horas duró la entrevista, José Luis y Borja metieron baza, y Antonio nos respondió en todo momento con una claridad y concisión deslumbrantes. Al transcribir sus palabras me volvió a sorprender lo bien armado que tiene su discurso, si una entrevista es la versión de una conversación por parte del periodista, en este caso, apenas hubo margen para la interpretación, y las intervenciones de Antonio, salvo en un par de añadidos que le pedí por escrito, constan como fueron dichas aquella mañana en el despacho trasero de la galería Moriarty. Disfruten pinchando aquí.

miércoles, 16 de marzo de 2011

¿Fidel Naranja? Entre el equívoco y el abandono


La adolescencia la pasé en el campo. Una finca de agricultura ecológica con 550 naranjos a dos kilómetros de Coria del Río. Desde los 14 a los 18 años viví en aquella casa con techo de madera y un suelo que en invierno rezumaba humedad. Teníamos una alberca enorme con la que regábamos la finca y el huerto, y en la que nos bañábamos desnudos. El agua, siempre nueva, salía de un pozo perforado a treinta metros. Está fría pero está viva, decíamos antes de sumergirnos o ponernos directamente bajo el chorro helado.

Mi madre y el marido me compraron una yegua a la que pusimos de nombre Tacones por el ruido que hacían sus cascos al paso. Por aquellos años, El Último de la Fila cantaba lo de Como un burro amarrado en la puerta del baile, y yo, muchas noches de verano, al impulso de otras melodías, salía por el pueblo de Coria montado en mi yegua. Algunos paisanos me increpaban, ¡Quillo échale paja al borrico! porque la yegua era bajita y a mí me colgaban las piernas hasta casi tocar el suelo: la estampa del llanero solitario, pero paseando por el Callejón del Gato. Han pasado dieciséis años y, aunque no he vuelto a montar a caballo, guardo intacta en la memoria la sensación física de libertad que experimentaba al ascender un cerro al galope y encontrarme con el sol atardeciendo.

De todas las historias que yo pueda contar sobre mi vida, la de mi adolescencia jipi es la que más curiosidad despierta. Supongo que porque la naturaleza humana está infectada de melancolía y la posibilidad de una isla como aquella encarna el retorno al paraíso perdido, donde con alzar la mano se halla el fruto. La nostalgia del urbanita se recrea en el sabor auténtico de una zanahoria, en el autóctono de un tomate o en el perfume sinestésico del azahar cuando llega la primavera. Por no hablar del sabor de una naranja que ha madurado en un árbol a tres kilómetros del Guadalquivir, nada que ver con esas que saben a moho y pólvora fallera.

La adolescencia está llena de ritos iniciáticos -voy a hablar de drogas, sí, pero sólo un detalle, un detalle compartido por muy pocos-.Mis amigos y yo mantenemos asociada la experiencia iniciática de nuestros primeros porros con el sabor de las naranjas de aquella finca, con el taconeo de mi yegua y con un arroz macrobiótico con cebolleta, zanahoria y tofu. Luego llegábamos al pueblo y nos gastábamos la paga en Donuts, caracolas y demás bollería industrial, para saciar nuestra porreril demanda de glucosa. Pero mientras permanecíamos en aquella isla de árboles, el colocón se alargaba en una dulzura refrescante de naranjas.

Años después de que mi madre vendiera la finca y se fuera a vivir, sin marido, a un cómodo adosado, una novia que tuve, cuando yo trataba de explicarle que nuestra vida anterior en el campo no era exactamente jipi, si no otra cosa, burgueses de extravíos utópicos, pero burgueses al fin, ella me decía:

-Mi amor, los que hacen saunas en un tipi, con piedras calentadas en un fuego de leños y golpeadas con ramas de eucalipto mojadas, los que en familia y con invitados se embadurnan de arcilla y se ponen al sol… son jipis. ¿Quién con catorce años, en un instituto de un pueblo perdido, se lleva para desayunar un bocadillo de pan integral con seitan?

Mi resistencia era contra las ideas preestablecidas sobre los jipis; me negaba a catalogar una memoria viva con una etiqueta convencional y reductora. Por otro lado, la tragicomedia humana, pensaba y pienso, se reproduce en contextos muy diferentes y un cambio de decorado no cambia demasiado la trama. Todos los aspectos memorables de aquella juventud tienen también su reverso. Y esa luz y esa sombra requieren para su relato otro espacio distinto a la conversación improvisada. Tampoco este blog moribundo es su sitio. Bastará decir por hoy que en el paraíso no hay agua caliente.

En cualquier caso, guardo un recuerdo luminoso de aquella vida pasada, y, como he tratado de explicar en el extenso prólogo que les he soltado, una naranja para mí es algo más que para el común de los mortales. Así que, cuando me abrí mi primera cuenta de correo electrónico, usé como contraseña personal la primera palabra que me vino a la mente, que no era otra que naranja. Con ella vine funcionando en varias cuentas, hasta que, al abrirme la que hoy utilizo, naranja se convirtió involuntariamente en mi apellido. Puse naranja como contraseña y apareció como mi apellido. Algo hice mal y mis correos, desde hace tres años, aparecen en la bandeja de mis destinatarios presentados por ese nombre imposible y malsonante de Fidel Naranja. He intentado en vano, y hasta con la ayuda de algún amigo, corregir la errata, pero no consigo arreglarlo. No sé cuantas veces he tenido que dar explicaciones sobre el asunto y tampoco sé (uno sabe tan poco sobre uno mismo), por qué no me he cambiado de correo todavía, con todas las explicaciones que tengo que dar para que no confundan mi apellido.

El último equívoco me ha hecho recordar toda esta historia. Resulta que una entrevista que le hice a Daniel Raventós sobre la Renta Básica para la revista El Estado Mental, se ha publicado en internet en la página de la Red Renta Básica y en la de ATTC España y rápidamente a migrado de web en web y de blog en blog. Aparece firmado por mi nombre, sí, pero apellidado Naranja. Pienso en los fenómenos de identidad y en la simulación de estos tiempos en los que el escaparate personal ocupa esquinas virtuales; como cantaba Battiato, Quién soy yo, dónde estoy cuando estoy fuera de mí, de dónde vengo, dime dónde voy... Pienso también en la Renta Básica y en cómo repoblaría de jipis nuestras campiñas, aunque nunca serían demasiados porque pocos son los que en estos tiempos fríos renuncian al agua caliente… Pienso en que no estaría mal mandar el artículo que escribimos a cuatro manos, Fernando Casani y yo, a las web que han replicado la entrevista, al fin y al cabo esta cerraba un texto donde se explicaban las razones del Derecho a la Existencia, sin lo cual las preguntas a Raventós se quedan algo descolgadas… Aunque pienso también que es un orgullo ver rebotado por la web una entrevista que a lo único a lo que aspiraba es a ser útil… Pienso, vuelvo a pensar, que Naranja es un apellido horrible, que como contraseña, en la intimidad de mis candados, no estaba mal pero que como apellido público es pesado: me recuerda inevitablemente mi torpeza con la tecnología, mi pereza, mi adolescencia jipi. Mister Mandarina o incluso Señor Naranja, tienen un pase cómico, pero ¿Fidel Naranja?... Pienso que, sin más dilación, tendré de cambiar de cuenta de correos…Pienso y me río, porque seguramente no haré nada y seguiré viviendo, como quien no quiere la cosa, en el equívoco y el abandono.

viernes, 4 de marzo de 2011

El Estado Mental ya está en la calle


Amigos, rompo mi silencio en este espacio después de dos años de ausencia. No podía ser de otra forma, El Estado Mental ya está en la calle y su título es inequívoco: Tenemos Que Hablar.

"Una acción artística en formato de revista física que tiene como objetivo la revisión apacible del espíritu de la época", una aventura que nos ha tenido entretenidos más de año y medio.

Son más de 300 páginas sin publicidad, lo cual en el mundo en que vivimos es un auténtico descanso para los ojos: análisis, entrevistas, proyectos artísticos, cuentos, conversaciones, propuestas varias, cómic, una fotonovela, un manifiesto y otros experimentos. En formato físico, sí, reivindicando el papel del papel en la época digital, y no por afán neoludita sino porque creemos que de haber sido una revista en red tendríamos que haberlo hecho de otra manera muy distinta, para la que no estamos aún preparados. Así que una revista en papel, y con artículos largos, en fin, un elogio a la lentitud en estos tiempos descuadernados y veloces.

Si pasan por un quiosco y deciden comprarla tengan cuidado, la portada da calambre. Los que prefieran esperar en casa al cartero, que siempre llama dos veces, sólo tienen que encargarla a través de esta web.
Los amantes de la radio, aquí tienen una conversación entre este servidor y otros ilustres colaboradores del proyecto: la sin par Coral Herrera, conocida en el mundo entero como Doctora Amor, Marcos Giralt Torrente, un escritor al que admiro y cuya última novela Tiempo de vida es de lo mejor que he leído este año pasado, Julián Rodríguez, que además de ser un gran escritor es el editor de Periférica, y Lara López, directora de Radio 3 que insistió en hablar de la revista y nos dedicó su programa entero.

Músicas posibles - El estado mental: Tenemos que hablar - 05/02/11

viernes, 28 de noviembre de 2008

El Hombre delgado en el telediario (14-11-2005). Redoble de autobombo.


Fue divertido salir en el telediario. A día de hoy, tres años después, aunque me pese un poco quedar como un payaso, me alegro mucho de ver la exposición en la antigua galería Moriarty, con las obras de Miki Leal, Alberto García-Alix, Mireia Sentís, Miguel Moreno, Chechu Álava, Fede Guzmán, Nacho Luna, Raquel Manchado, Quico Rivas, J. R. Moreno, MP Rosado, Adam Jorquera y Herminio Molero.

Salir en el telediario hace que mucha gente te vea y que los antiguos compañeros de colegio te llamen, después de veinte años, para saber de ti. La familia se pone muy contenta y algún amigo hasta te pide dinero. El reportaje de la exposición y de la salida del libro-disco de El Hombre Delgado cerró, aquel lunes 14 de noviembre del 2005, las dos ediciones del telediario de la uno. Más tarde, en versión reducida, estuvo unos días como noticia cultural en el canal Euronews.

Como era un proyecto bastante atípico, y en el que participó mucha gente de manera voluntariosa, salir en la tele nos dejó con la sensación de haber marcado un gol. Por la escuadra. A Herminio Molero lo saludaban en su pueblo; Quico Rivas, con su tono de amable conspirador, me llamaba desde una cabina celebrando la infiltración; Borja Casani, que lo vio por la noche, me dijo que a Estopa, que tenían disco nuevo o algo así, los habían sacado solo unos segundos y que en cambio, el hombre delgado y compañía habían estado una barbaridad de tiempo. A mí se me hizo larguísimo también y me vi como si no fuera yo, pero sabiendo que era yo. Hay gente que mata por salir en el telediario, literalmente, y luego uno se ve como un muñeco. Aquí tienen dos minutos de exposición y performance:


En cualquier caso, estoy contento de haber salido diciendo lo que dije: No se rinda a la hipoteca, no se rinda al atasco, no se rinda a un trabajo miserable: aprenda a vivir del aire. Fue hace tres años, cuando la fiebre de la especulación hacía su agosto, ya saben, aquello de cómprate un piso por 30 millones y al año lo vendes por 40. Antes de la crisis estar promocionando la épica de la precariedad en el telediario tenía su aquel. La crisis para algunos lleva ya muchos años y cuando ha llegado a los telediarios es porque han empezado a perder los que antes ganaban a manos llenas. El otro día entre los poquísimos manifestantes que asistieron a la concentración del 15 de noviembre en la Puerta del Sol contra el Socialismo para Ricos, una chica llevaba una pancarta donde se podía leer: Ahora lo llaman crisis, y lo de antes ¿qué era? En fin, desbarro como siempre.

¿Come o no come?

El periodista que hizo el reportaje fue J. Benito Fernández, el autor de la biografía de Haro Ibars: los pasos del caído y de El contorno del abismo. Vida y leyenda de Leopoldo María Panero, y el reportaje lo hizo bastante bien. A mí me encanta el momento en que la cámara apunta al Chupa-chups de mármol de Fede Guzmán, que estaba coronado por chupa-chups de mariguana que los visitantes podían coger, y la voz en off pregunta: ¿comerá el hombre delgado caramelitos de yerba? Luego encuadra la pintura de Adam Jorquera con mi estampa sombreando un plato lleno de mierda, y la voz entona un lastimoso: el hombre delgado está delgado porque tiene el plato vacío, no come.

En realidad, el personaje del hombre delgado no come por no prestarse al chantaje establecido: si el que no trabaja no come, el hombre delgado no come. Prefiere vivir del aire a morir de asco. La historia de la humanidad como decía Erich Fromm, se ha forjado bajo la amenaza del hambre, una psicología de la escasez que obedece la ley de que el que no trabaja no come. Por eso el hombre delgado no come, porque tal y como están las cosas la comida así ganada le sabe a mierda. Es un decir metafórico, no se lo tomen a mal, el hombre delgado es un personaje de ficción hecho, amablemente, para crear fricción. A mí me sirve para ordenar mis canciones, y para mostrar el mundo que me rodea.

Despedida y cierre

A los del telediario hay que agradecerles además que pusieran dos montajes y alternaran las 13 obras para que pudieran verse todas. Su buen hacer permite disfrutar tres años después la exposición al completo. Y reírse un poco del cantante. Aquí les dejo el video del telediario de la noche:


El episodio de comisariar aquella exposición la conté en el libro-disco que presentábamos, y el texto está en la web, en obras.

Otra cosa fue lo que pasó después, los desastres naturales y lo que sigue pasando.
Como dijo el venerable Chögyam Trungpa, hay que vivir la vida como un experimento.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Entrevista en Hoy Empieza Todo.Radio 3. 8/10/08.


En esta ocasión Marta Echevarría me entrevista en radio 3. Fue el miercoles pasado a las 9 de la mañana. Ella, la locutora, se había levantado a las cinco de la madrugada; su único combustible había sido el café de la máquina de aquel edificio de Prado del Rey. Yo me había levantado a las 8 y desayuné tostadas con una infusión de manzanilla, sirva esto en mi descargo -que no acostumbro a madrugar ni a tomar excitantes-. En fin, intenté estar a la altura de una periodista que, además de escuchar el disco, se había leido la novela y hasta la historia de la exposición.

Entreverados, se pueden escuchar, los temas de Pasen y vean, La visita de la Muerte, La casita de papel y Yo no quiero más que ser feliz. En algunos ordenadores, no sé por qué,se escucha a menos revoluciones, lo cual convierte su audición en un doble ejercicio de tortura: escucharme a mí y, además, ralentizado. Si quieren escucharlo mejor acudan a esta página de radio 3. A los que se aventuren, que les sea leve.


sábado, 4 de octubre de 2008

¡¡¡Rock and Bole pa´ la prole!!!El Hombre Delgado y los desastres naturales, en concierto.

Un cantante que no canta es como un astronauta encerrado en un sótano. El Hombre Delgado vuelve a entrar en órbita este jueves 9 de octubre a las 22:30 en La Boca del Lobo, Madrid.
Por el módico precio de 10 eurípides podrán contemplar el espectáculo del escuálido cantante y su banda huracanada; nunca nadie dio tanto por tan poco. Nos vemos.

domingo, 21 de septiembre de 2008

Entrevista con Julio Ruiz en Disco Grande.



Amigas y amigos, el 30 de julio, con ocasión de la salida de El Hombre Delgado y Los desastres naturales, fui entrevistado en radio3. Con este audio inauguro la sección Autobombo, en la que trataré de recoger las estrevistas y reseñas, habidas y por haber, en torno a mi persona y mis personajes. Buen provecho.
(Para escuchar pulsen a continuación)


Si lo escuchan mal, ralentizado quizás,pueden acudir a la página de radio 3, pulsando aquí.